A pesar de ser un ferviente interesado en las diversas áreas del humanismo, del padre del libertador Bernardo O’Higgins, apenas sabía que fue Virrey del Perú. Eso, hasta que mi amigo, Martín Flannery, en una improvisada tertulia que tuvo lugar en su pub de estilo irlandés, ilustró mis básicos conocimientos de esta parte de la historia.

Uno de los vitrales del bar muestra la pintura de tres escudos de familia, pertenecen a los apellidos de los ilustres residentes irlandeses  en Chile, uno de ellos es de la familia O’Higgins, por supuesto otra del propio Martín y la tercera de los Mackenna. Todo estaba bien, pero una pregunta entonces me inquietó: ¿Sí los O’Higgins son irlandeses, por qué Ambrosio –el padre- fue Virrey del Perú? “Ok” – dijo Martín- listo, como un scout, para iniciar su narración a esta interrogante.

“Ambrosio-  dijo-  refiriéndose al padre del Libertador chillanejo– nació en Irlanda. A los 17 años salió de la isla rumbo a España. Por ese entonces, Inglaterra ocupaba territorio irlandés y todo lo que querían los lugareños era poder derrotar al invasor. España era el país indicado para lograr su cometido. Así que en esa época, miles y miles de jóvenes irlandeses, se embarcaron hacia la península ibérica, para alistarse y pelear al lado de los españoles en contra de los ingleses. La potencia ibérica les otorgó entonces la ciudadanía española. Es así que, Ambrosio O’Higgins, recibe este beneficio y llega a tierras suramericanas.

Luego de trabajar mucho como ingeniero y arquitecto de la corona, es finalmente nombrado Gobernador de Chile y, posteriormente, enviado a Lima para representar a la corona española en su cargo de Virrey del Perú”.

Al oírlo, mi esposa y yo quedamos fascinados, ella es chilena, y yo un inmigrante peruano afincado en estas tierras hace muuuchos años, esa noche, quisimos, como premio al trajín nutrido de nuestras  vidas, irnos a tomar un trago y encontramos en el bar a Martín con los brazos extendidos para saludarnos.  “Encantado” –  como dijo que estaba –  nos ofreció sentarnos en la barra y nos regaló este inolvidable relato.

Despite a fervent interest in the various humanistic aspects of the father of liberator Bernardo O’Higgins, I didn’t know he was Viceroy of Peru… that is, until my friend, Martin Flannery, in an impromptu gathering that took place in his Irish-style pub, illustrated how little I know about this part of history.

One of the windows of the bar shows a painting of three coats of arms belonging to the families of illustrious Irish residents in Chile. One belongs to the O’Higgins family, the second, of course, to Martin’s family and the third to the Mackennas. As we sat there, a doubt came to me: If the O’Higgins family is Irish, why was Ambrosio (the father) Viceroy of Peru? “Well…” said Martin, ready, like a boy scout, to begin his narrative.

“Ambrosio,” he said, referring to the father of the liberator from Chillan, “was born in Ireland. At 17, he left the island for Spain. At that time, England was occupying Irish territory and all the locals wanted was to defeat the invaders. Spain was the perfect country to do this. So at that time, thousands and thousands of young Irishmen set sail for the Iberian Peninsula, to enlist and fight alongside the Spanish as they fought the English. The Iberian government then granted them Spanish citizenship. Ambrosio O’Higgins received this citizenship, and this is how he ended up in South American lands.

“After working for a long time as an engineer and architect of the crown, he is eventually appointed Governor of Chile and then sent to Lima to represent the Spanish crown as Viceroy of Peru.”

Hearing this, my wife and I were fascinated; she is Chilean, and I, a Peruvian immigrant who settled down in these parts maaaaany years ago. That night, we wanted to go for a drink as a reward for the hustle and bustle of our daily lives, and we found Martin in the bar with his arms outstretched to greet us. “Charmed,” he said, invited us to sit at the bar, and gave us this unforgettable story.

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